
Una de las cosas que más me hacen pensar son las decisiones, y hacia dónde nos llevan estas. Si miramos atrás y tratamos de recordar, seguro que localizamos más de diez decisiones que nos llevaron a lugares o situaciones donde no teníamos claro que debíamos estar. La fascinación que nos produce el mito de la máquina del tiempo siempre ha venido de la interrogante ¿Y si…? Refiriéndose siempre ésta a que siempre pensamos que en determinado momento podríamos haber elegido otra opción, y comprobar así si nos equivocamos en su día, o si acertamos de pleno.
Pero las personas, tan débiles que somos en muchos aspectos, también tenemos la maravillosa cualidad de la superación (aunque algunos parece que la tienen atenuada, pero la tienen) y de poder acatar nuestras necesidades con fuerza, y si nos caemos, nos levantamos, aunque sepamos que ya no vamos a poder volver al punto de partida. Pero a veces no estaría mal volver atrás y cambiar algo… ¿o no?